sábado, 16 de noviembre de 2013

Las apuestas de Stephen Hawking

(Esta entrada apareció publicada en el número seis de la revista Buk Magazin, que puedes leer online.)

Stephen Hawking, en Los Simpsons (fuente)

El físico inglés Stephen Hawking es uno de los científicos más importantes y famosos de la actualidad. No sólo por su trabajo en cosmología, estudiando el Big Bang y los agujeros negros, sino también por su labor divulgativa; sus libros han vendido millones de ejemplares en todo el mundo. La imagen de Hawking, que está postrado en una silla de ruedas y habla a través de un ordenador desde hace décadas, es ya un icono popular que ha trascendido de los círculos científicos.

Lo que no es tan conocido es que a Hawking le encanta hacer apuestas con sus colegas sobre asuntos científicos, aunque a la vista de los resultados hay que reconocer que no se le da tan bien como la física teórica. Ya en 1975, Hawking apostó contra Kip Thorne que la fuente de rayos X Cygnus X-1 no contenía un agujero negro. En caso de ganar, Thorne conseguiría una suscripción anual a la revista Penthouse, mientras que si Hawking tenía razón obtendría una suscripción a la revista satírica Private Eye durante cuatro años. En esta ocasión podríamos decir que Hawking se cubrió las espaldas. Como él mismo explica en su famoso libro Historia del Tiempo, sería una desgracia para él si los agujeros negros no existiesen, después de todo el tiempo que les ha dedicado. En tal caso, al menos tendría el consuelo de ganar la apuesta y disfrutar de Private Eye. La apuesta todavía tiene que resolverse, aunque los científicos están seguros al 99 por ciento de que Cygnus X-1 contiene un agujero negro.

El original de la apuesta sobre Cygnus X-1 (fuente)

De nuevo Thorne, junto con John Preskill, fue el protagonista de la siguiente apuesta de Hawking en 1991. Hawking aseguraba que nunca podríamos observar directamente un agujero negro, porque nada puede escapar de él, ni siquiera la luz. Sin embargo, en 1997 se demostró matemáticamente que, bajo determinadas circunstancias concretas y muy improbables, seríamos capaces de ver el corazón de un agujero negro, un punto infinitamente pequeño con una densidad infinitamente grande. Esto es lo que se conoce en el argot como una singularidad desnuda. Hawking aceptó a regañadientes que había perdido y pagó los 100 dólares a sus colegas. También tuvo que imprimir camisetas con un eslogan admitiendo la derrota. Hawking escogió “La Naturaleza aborrece las singularidades desnudas”, lo que en parte también era una reivindicación de su punto de vista.

Representación artística de un agujero negro (fuente)

Ese mismo año, Thorne cambió de bando y se alió con Hawking, apostando ambos contra Preskill que un agujero negro destruye para siempre toda la información que cae en él. Preskill, en cambio, creía que existe un mecanismo por el que esa información sí se podría recuperar. Por increíble que resulte, se ha demostrado que Preskill tenía razón: existe un proceso, que irónicamente el propio Hawking demostró, por el cual un agujero negro se evapora muy lentamente, y al hacerlo emite parte de esa información que se daba por perdida. En 2004 Hawking hizo entrega de su regalo a Preskill, una enciclopedia de béisbol. Según el contenido de la apuesta, “el perdedor debía pagar su deuda con la enciclopedia que eligiera el ganador, de la que la información se puede recuperar cuando se desee”.

Preskill, recogiendo su enciclopedia de béisbol (fuente)

Hace algo más de una década, en 2000, Hawking se jugó cien dólares con el físico estadounidense Gordon Kane a que nunca se encontraría el bosón de Higgs, la elusiva partícula del modelo estándar que daría masa al resto de partículas elementales. Después de años de búsqueda, el LHC del CERN confirmó oficialmente su descubrimiento el verano de 2012. Poco después, Hawking admitía su derrota con un lacónico “parece ser que he perdido 100 dólares”, a la vez que felicitaba a los científicos del CERN.


Todo esto no desmerece la enorme labor científica de Hawking, eterno aspirante a premio Nobel y capaz por sí solo de cambiar nuestra visión del Universo. Otra cosa es que ésta sea la última apuesta que pierda... ¿Te juegas algo? 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Presentación de la XXVII Edición del Carnaval de Biología


Ciertamente, es algo difícil de entender. Un blog con casi tres años de vida, que siempre ha intentado participar en todos los Carnavales habidos y por haber, ¡y que todavía no hubiese organizado el Carnaval de Biología! Lo dicho...imperdonable.

Pero, como dice el dicho popular, más vale tarde que nunca. Por eso es una enorme alegría anunciaros que, desde el día de hoy, 7 de noviembre de 2013, y durante todo el mes, La Aventura de la Ciencia va a ser el anfitrión de la XXVII Edición del Carnaval de Biología. Un verdadero lujo que durará hasta el domingo 1 martes 31 de diciembre, día de fin del Carnaval, a lo que le seguirá una entrada a principios de la semana siguiente esa misma semana con el resumen de todas las participaciones de los blogueros. 

Como el anfitrión puede sugerir un tema, en esta ocasión me gustaría proponer "la biología y los Premios Nobel". Como alternativa al ampliarse la edición se plantea también el tema "la biología y la Navidad".

Seguro que los habituales conocen muy bien las normas, pero nunca está de más volver a recordarlas:
  • La participación es libre, desde el propio blog o como autor invitado en el blog de un amigo, familiar, etc., también solicitándolo al anfitrión de turno del Carnaval de Biología.
  • Cada mes, el blog anfitrión anunciará el inicio del carnaval indicando la fecha de comienzo (se recomienda que sea la misma que la del anuncio y la fecha de fin del mismo, preferiblemente a finales de cada mes).
  • La temática será libre pudiendo ser de cualquiera de los muchos campos dentro de la biología: evolución, botánica, zoología, microbiología, bioquímica, genética, etc. En cualquier caso, el anfitrión puede proponer un tema concreto sobre el que los participantes pueden escribir, dibujar, cantar o lo que tengan pensado.
  • Cada entrada publicada deberá indicar que participa en la n-Edición del Carnaval de Biología citando y enlazando al blog organizador. Tenéis dos posibles formas de avisar, directamente al blog anfitrión dejando un comentario en esta entrada o al twitter del carnaval @biocarnaval. (Nota del anfitrión: También me podéis poner en copia del tuit, @monzonete).
  • Cada organizador puede proponer mejoras y cambios para el biocarnaval.

Y para ir abriendo boca, os dejo con los resúmenes de las anteriores ediciones:

Desde aquí os animo a participar. ¡Espero vuestras aportaciones!

A continuación se irán añadiendo las contribuciones a medida que lleguen.
  1. Iones para la paz...interior en Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
  2. Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo 2013 en ZTFNews.
  3. 10 mentiras que han hecho al mundo enfermar y engordar en Las rutinas de Raven.
  4. Córvidos, superbacterias y huelga de recogida de basuras en Ser vivo.
  5. Solo sé que no sé nada en La rueda los Inventos.
  6. Las sustancias químicas que nos rodean en Blog de un bioquímico.
  7. Congratulations! Mención de honor para el Bioanálisis hecho en España en La Química en el siglo XXI.
  8. ¿Nuestros genes nos hacen únicos? en Afán por saber.
  9. Los probióticos, los prebióticos y el microbioma (1) en Indagando.es.
  10. Nuestros recursos son limitados en Consultoría y Educación Ambiental.
  11. El compostaje puede reducir el contenido de PCBs (policlorobifenilos) de un suelo contaminado en Compostando Ciencia.
  12. Esos pequeños astrónomos...los escarabajos en Vida y Estrellas.
  13. Baila tu Tesis 2013: ¡ya se conocen los vídeos ganadores! en ZTFNews.
  14. El origen bacteriano de la gastritis y el cáncer de estómago en Félix Moronta.
  15. Tu You-you, la descubridora de la artemisina en El podcast del microbio.
  16. Levaduras transgénicas contra la malaria en El podcast del microbio.
  17. Otto Heinrich Warburg y los pilares de la bioquímica en La Aventura de la Ciencia.
  18. De epigenética, alimentación, fobias e inteligencia en Experientia Docet.
  19. Carnaval de Blogs. 2ª parte. (Blogs de ciencias) en Divulgades.
  20. Un experimento de 25 años (1ª parte) en El podcast del microbio.
  21. Un experimento de 25 años (2ª parte) en El podcast del microbio.
  22. Chusques y ratadas en El neutrino.
  23. La leyenda de los pinzones de Darwin en La Ciencia de la Mula Francis.
  24. Robert Koch, fundador de la bacteriología moderna en ZTFNews.
  25. El origen de los Uruk-Hai o el día en que Sauron exterminó a sus Orcos con jasmonato para producir resveratrol en Scientia.
  26. Cocodrilos que cazan con cebo en El neutrino.
  27. Centenario del nacimiento de la botánica Alicia Lourteig en ZTFNews.
  28. Una nueva especie de tapir en El neutrino.
  29. Arquitectura de un virus del sida en Flagellum.
  30. Homeopatía: #NoSinEvidencia en La Química en el siglo XX
  31. Un jardín de letras en ZTFNews.
  32. Cuando lo natural funciona en Scientia.
  33. Carnaval de Blogs. 3ª parte. (Análisis de blogs de ciencia en Español) en Divulgades.
  34. Johannes Fibiger y sus nematodos cancerígenos, el Nobel que nunca debió ser en El microbiólogo.
  35. Edward Blyth, precursor de la teoría de la selección natural en ZTFNews.
  36. Guerra Mundial Z y el Espíritu de la Colmena en Tomates con genes.
  37. Dos mejor que tres: una poda en el árbol de la vida en Curiosidades de la Microbiología.



miércoles, 30 de octubre de 2013

Naukas Bilbao 2013: El huevo y la niña


Pocas conferencias en los últimos tiempos me han emocionado tanto como ésta que dio José Manuel López Nicolás, el gran @ScientiaJMLN, el pasado mes de septiembre en Bilbao durante el mayor evento de divulgación científica del año, Naukas 2013

La charla, en una primera aproximación, trata de la tesis doctoral que Jose realizó hace un par de décadas y cuya idea se aplica ahora en otra área completamente distinta con prometedores resultados. En concreto, una investigación que en su momento perseguía conseguir alimentos bajos en colesterol se está utilizando para intentar frenar una extraña enfermedad llamada Niemann-Pick tipo C que padece una niña murciana llamada Natalia, gracias a la lucha y el coraje de su madre.

Todos estos ingredientes, que ya de por sí tienen mucha miga, se convierten en las manos de Jose en algo único y especial. La charla es un canto a la investigación básica frente a la investigación aplicada ("la investigación aplicada jamás podría originarse sin investigación básica"). Una oda al trabajo multidisciplinar, que es "absolutamente fundamental". Una crítica a los tiempos que corren ("Ramón y Cajal se revolvería en su tumba si supiese lo que están haciendo con los contratos que llevan su nombre") no exenta de autocrítica ("hay cosas que los científicos no hemos hecho bien"). Todo ello salpicado por un puñado de frases demoledoras ("en ciencia no se invierte, en ciencia se gasta", "sólo existe un tipo de investigación, buena o mala", entre otras).

Una historia estremecedora con un final esperanzador, contado por una persona tan comprometida con la causa (en general, con cualquier causa que considere justa), que es capaz de hacer 2.000 kilómetros para documentarse y conocer, de primera mano, los detalles del tratamiento.

Enhorabuena, Jose. Y mucho ánimo a Natalia, a sus padres y a toda la familia.


martes, 22 de octubre de 2013

Caroline Herschel, la mujer que descubrió 560 estrellas

(Esta entrada se publicó primero en el número 5 de la revista Buk Magazin, que salió el pasado mes de septiembre y que puedes leer íntegramente online.)

Caroline Herschel, 1750-1848 (fuente)

El destino de Caroline Herschel parecía ya escrito al poco de nacer, el 16 de marzo de 1750, en la ciudad alemana de Hannover. Un ataque de viruela con solo tres años y otro de tifus a los diez frenaron su crecimiento y la dejaron marcada físicamente. Sin apenas posibilidades de casarse, su madre, una mujer rígida y severa, la educó para dedicarse a las labores del hogar y cuidar de sus hermanos. ¿Acaso una mujer como ella podía aspirar a otra cosa?

Por suerte, el padre de Caroline, músico de profesión, no pensaba lo mismo. Se las arregló para darle a su hija clases de música y enseñarle a leer el cielo nocturno, a escondidas de la madre. El tiempo acabaría dándole la razón.

Fue en 1772 cuando la suerte de Caroline empezó a cambiar. Su hermano William, un destacado organista y director de orquesta en la ciudad inglesa de Bath, le invitó a vivir con ella. Caroline no lo dudó y emigró a las Islas, escapando al fin del yugo materno.

William Herschel, 1738-1822 (fuente)

Justo por aquella época, William empezó a interesarse por la astronomía, una afición que fue creciendo con el tiempo. Durante el día se ganaba la vida como músico. Pero al caer la tarde dejaba de lado su profesión y se entregaba a su nueva pasión. Y todo ello con la inestimable ayuda de Caroline, tanto en las observaciones nocturnas como en la construcción del telescopio que usaba.

Y entonces, en 1782, la vida de los dos hermanos Herschel dio un vuelco. William descubrió un nuevo planeta, Urano, y el rey Jorge III, en agradecimiento, le nombró Astrónomo Real, con un salario de 200 libras al año. A partir de ese momento los dos hermanos abandonaron sus respectivas ocupaciones y se dedicaron por completo al estudio del firmamento. William era, sin duda, quien llevaba la voz cantante, pues manejaba los instrumentos y miraba por el telescopio. Pero la que preparaba las observaciones a diario, la que acumulaba los datos y realizaba los cálculos matemáticos era Caroline.

William y Caroline, trabajando codo con codo (fuente)

En 1786, Caroline tenía ya un pequeño observatorio de su propiedad, y podía mirar por el telescopio sin esperar a que su hermano estuviera de viaje. Ese mismo año encontró su primer cometa y, durante los años siguientes, descubrió otros siete más, así como otros muchos objetos celestes, tales como nebulosas, galaxias y cúmulos de estrellas. Incluso añadió 560 estrellas al famoso catálogo “Índice de observaciones de estrellas fijas”, realizado por el astrónomo británico John Flamsteed a principios del siglo XVIII.

A pesar de los prejuicios de la época hacia las mujeres, la reputación de Caroline fue creciendo y en la última parte de su vida se sucedieron los reconocimientos. En 1828 recibió la medalla de oro de la Royal Astronomical Society y, siete años más tarde, fue nombrada miembro honorario de esta sociedad. En 1838 fue nombrada miembro honorario de la Academia Real de Irlanda y en 1846 el rey Federico-Guillermo IV de Prusia le otorgó la Medalla de Oro de la Ciencia.

La anciana Caroline (fuente)

Murió el 9 de enero de 1848, cuando contaba con 97 años. En su tumba se puede leer el epitafio que la propia Caroline escribió: “Los ojos de ella, en la gloria, están vueltos hacia los cielos estrellados”.


lunes, 14 de octubre de 2013

Reseñas HdC: Por amor a la física

(Esta entrada se publicó primero en Hablando de Ciencia el pasado 5 de octubre)

Por amor a la física
Autor: Walter Lewin
Nº de páginas: 320 págs.
Editorial: DEBATE
Colección: Debate
Lengua: ESPAÑOL
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788499920610
Año edición: 2012
Plaza de edición: BARCELONA

Sinopsis
Durante más de treinta años como profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Lewin perfeccionó su peculiar arte de enseñar y de hacer de la física algo accesible y divertido. En sus cursos, siempre prácticos, ha llegado a colocar su cabeza delante de un martillo demoledor o a aplicarse una sobrecarga de trescientos mil voltios para explicar conceptos básicos a sus estudiantes. En Por amor a la física, Lewin responde a preguntas curiosas: ¿Es posible que seamos más bajos estando de pie que estando tumbados? ¿Por qué los colores del arcoíris siempre están ordenados del mismo modo? ¿Sería posible tocar alguno con la mano? Lewin acompaña a los lectores en un viaje maravilloso abriendo nuestros ojos ante la increíble belleza y el poder con el que la física puede revelarnos los mecanismos ocultos del mundo que nos rodea. «Para mí», escribe Lewin, «la física es una forma de ver lo espectacular y lo mundano, lo inmenso y lo diminuto, como un bonito y emocionante conjunto de interrelaciones», «sumerjo a las personas en su propio mundo, el mundo en el que viven y con el que están familiarizadas pero que todavía no abordan como físicos.»

A estas alturas, seguramente ya habrás escuchado hablar de él. Incluso es posible que hayas visto alguna de sus espectaculares puestas en escena en clase, en las que se balancea a lomos de un péndulo gigante para demostrar que su periodo es independiente de la masa o se juega la cara delante de una bola de demolición de 15 kilos, confiando en el principio de conservación de la energía. Se llama Walter Lewin, es profesor emérito en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde ha dado clases durante más de tres décadas, y desde hace unos años se ha convertido en un fenómeno en internet, gracias a los millones de visitas que tienen los vídeos de sus clases.

Nacido en 1936 en Holanda, Walter Lewin estudió física nuclear en la Escuela Técnica de Delft, consiguiendosu doctorado en 1965. Ese mismo año recibió una invitación para trabajar en el MIT y seis meses después ya le habían ofrecido un puesto de profesor. Nunca más se marchó. Gracias a su peculiar forma de enseñanza, fue uno de los primeros profesores elegidos para colgar sus clases online y ponerlas al alcance de cualquiera. 

Cuando uno ve a Lewin en acción durante las clases, se podría pensar que es el típico ejemplo del científico excéntrico…y es posible que así sea. Tiene una impresionante colección de broches, pulseras y collares. En la corbata lleva un reloj diseñado con la esfera al revés que le permite ver la hora sólo con mirar hacia abajo. Y siempre va con dos polarizadores en los bolsillos para comprobar si cualquier fuente de luz está polarizada o no. Pero por encima de todo, es una persona que se ha dedicado en cuerpo y alma a la física; el entusiasmo y la pasión que todavía transmite hoy son difíciles de igualar. Por eso, este libro no se podía llamar de otra manera, “Por amor a la física”.

Como las dos caras de una misma moneda, “Por amor a la física” se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera de ellas es un compendio de física general, en el que Lewin resume muchas de las lecciones que dio en sus cursos del MIT. Esto incluye desde electricidad y magnetismo hasta las leyes de Newton de la dinámica, pasando por ondas e incluso algunas dosis de astronomía. Si no estás familiarizado con ello, no te asustes. Todo está explicado de una forma muy clara y sencilla, acompañado además por ejemplos de fenómenos habituales, sacados directamente del mundo que nos rodea. Si alguna vez te has preguntado por qué el cielo es azul y las nubes son blancas, cuál es el principio por el que vuelan los aviones o cómo funciona una caja de resonancia, aquí encontrarás la respuesta. Mención especial merece el capítulo entero dedicado al arco iris, que es una auténtica delicia. La verdad es que uno siente cierta envidia sana por no haber tenido un profesor como Lewin (al menos yo no he tenido esa suerte). Aunque también hay que admitir que esta forma de dar clases es difícil de exportar a nuestro sistema educativo. Primero porque no todas las universidades cuentan con los medios del MIT. Y luego parece difícil que, dedicándose con tanto esmero a cada tema, Lewin sea capaz de cumplir con el temario, que ya de por sí está apretado.

En la segunda parte, Lewin se mete en su papel de investigador y hace un recorrido por la historia de la astronomía de rayos X, campo que estudia la emisión de este tipo de radiación por parte de los objetos celestes, y en el que él mismo ha sido uno de los pioneros. Se trata, en principio, de una materia bastante más árida, donde aparecen supernovas, estrellas de neutrones y agujeros negros. Pero de nuevo, Lewin hace gala de su talento para la divulgación y consigue explicar estos conceptos de forma que cualquiera pueda entenderlos. Además, resulta fascinante conocer de primera mano las investigaciones punteras en un campo completamente nuevo –la astronomía de rayos X sólo tiene medio siglo de vida. Me ha encantado, por ejemplo, toda la parte relacionada con los lanzamientos de los globos. Como los rayos X son absorbidos por la atmósfera, los instrumentos para captarlos deben estar a gran altitud. En la actualidad, los observatorios se instalan en satélites, pero durante buena parte de la carrera de Lewin, tuvo que usar globos o cohetes. Como el propio Lewin reconoce, era una investigación más artesanal y romántica, lo que le da un toque de aventura a la narración.

Si tuviese que destacar algo de la lectura de este libro es que me ha ayudado a recordar una cosa que ya tenía olvidada. La física no sólo sirve para preguntarse por el origen del Universo, la naturaleza de los agujeros negros o la existencia del bosón de Higgs. Ahora mismo, a nuestro alrededor, hay multitud de fenómenos que tienen una explicación física sencilla, y que cualquiera puede comprender con unas pocas nociones básicas. Como les decía el propio Lewin a sus alumnos en su última clase de cada curso “la física nos rodea por todos lados, en todo momento, y puede ser muy emocionante y hermosa, si somos capaces de aprender a verla y a apreciar su belleza”.