Como ya vimos en una entrada anterior, a mediados del siglo XVI los marineros empezaron a entender la diferencia entre seguir una trayectoria de rumbo constante –describiendo lo que se denominaría más tarde una loxodrómica- y mantener fijo el timón del barco, siguiendo la trayectoria de un círculo máximo. Eso ocurrió gracias al trabajo del científico portugués Pedro Nunes.
Una vez dado este paso, todavía quedaba un aspecto importante por resolver. ¿Cómo representar de forma adecuada la Tierra esférica sobre un mapa plano? A fin de cuentas, el marinero trazaba sobre el mapa la ruta que más le convenía y luego intentaba seguirla mediante los instrumentos adecuados, como la brújula. El problema no era nuevo, pues ya había traído de cabeza a los antiguos griegos.
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| Retrato imaginario de Ptolomeo de la Edad Media. |
| El mundo según Ptolomeo, con sus meridianos y paralelos. En los márgenes del mapa se aprecian en rojo las escalas de longitud y latitud. |
Ptolomeo realizó enormes avances, aunque también cometió algunos errores de bulto. Uno de ellos tuvo una importancia decisiva en la historia de la humanidad…para bien. Ptolomeo subestimó el tamaño de la Tierra, lo que le llevó a creer que el mundo conocido entonces –Europa, algo de África y parte de Asia- ocupaba la mitad de la esfera terrestre, en cuanto a longitud (hoy sabemos que apenas llega a un tercio). Este grave error hizo pensar a navegantes posteriores, como Cristóbal Colón, que un viaje de Europa a las Indias por el oeste sería igual de largo que por el este. Si Colón hubiese sabido lo equivocado que estaba Ptolomeo, es muy probable que nunca se hubiera animado a viajar a las Indias y descubrir América.
La influencia de Ptolomeo fue tal que incluso después de la Edad Media, su Geographia seguía siendo la obra de referencia.
Más allá de Ptolomeo
La situación empezó a cambiar durante los siglos XV y XVI. La exploración geográfica, con el descubrimiento de América, amplió las fronteras de la Tierra y dejó obsoletos los mapas medievales. Se reavivó el interés por la cartografía, con la idea de, no sólo completar los mapas, sino también mejorarlos.
Porque lo cierto es que los mapas de aquella época tenían graves defectos. Se basaban en una cuadrícula de líneas paralelas, una para la latitud y otra para la longitud. El problema era que el tamaño de un grado de longitud variaba con el paralelo de latitud en el que se medía, lo que distorsionaba las formas y confundía a los marineros, que basaban su rumbo en una línea recta dibujada entre dos puntos del mapa.
La solución la dio el cartógrafo flamenco Gehrard Kremer (1512-1594), más conocido por su nombre latino, Gerardus Mercator, quien rompió con la tradición de Ptolomeo y cambió para siempre la ingeniería cartográfica mundial.
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| Retrato de Mercator. |
Pero lo mejor estaba por llegar. En 1569 publicó un mapa del mundo titulado Nova et Aucta Orbis Terrae Descriptio ad Usum Navigantium Enmendata, o lo que es lo mismo, Nueva y Ampliada Descripción Corregida de la Tierra para Uso de Navegantes. Ahí fue donde Mercator introdujo la proyección que todavía hoy lleva su nombre, basada en un principio completamente nuevo.
La revolución de Mercator
| Propiedades de la proyección de Mercator |
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| Diferencia entre una loxodrómica, línea recta en rojo, y un círculo máximo, en blanco, en una proyección de Mercator. |
La proyección de Mercator creó mapas más exactos y útiles para la navegación que ninguno hasta entonces. Su uso se extendió durante el siglo XVIII e incluso ha llegado hasta nuestros días.
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| El mapa del mundo de 1569, la obra maestra de Mercator. |
La proyección de Mercator, hoy
Como cualquier proyección cartográfica, la de Mercator tiene sus imperfecciones. Es conforme, pero a costa de exagerar el tamaño de las zonas más alejadas del Ecuador. Estos defectos se han trasladado durante muchos años a atlas y libros de geografía, de manera que hemos crecido acostumbrados a una visión de la realidad que, irónicamente, no es realista. Echemos primero un vistazo a un mapa de Mercator que seguramente te resulte familiar...
...Y ahora comentemos tres ejemplos muy clarificadores:
...Y ahora comentemos tres ejemplos muy clarificadores:
Ø Localiza en el mapa a Groenlandia y compárala con África. Ambas tienen aproximadamente la misma superficie, ¿verdad? Para nada: ¡África es 14 veces más extensa que Groenlandia!
Ø Haz lo propio con Alaska y México. La primera parece mucho más grande que el segundo, ¿no es cierto? ¡Pues no, todo lo contrario! México es algo mayor que Alaska.
Ø Y por ultimo, una pregunta. ¿Qué continente dirías que es más extenso, África o la Antártida? Aunque es más difícil de calcular a ojo, seguro que nunca dirías que África es el doble de la Antártida. De nuevo, la proyección de Mercator nos engaña. (Y eso que en este mapa se ha suavizado la distorsión en el Polo Sur, de lo contrario la Antártida parecería todavía más grande.)
A pesar de estas distorsiones, la proyección de Mercator todavía se utiliza, por ejemplo, para zonas no muy alejadas del ecuador. También resulta especialmente indicada para mapas interactivos en los que el usuario puede ampliar una región determinada. Google Maps, sin ir más lejos, usa la proyección de Mercator. Puedes comprobarlo tú mismo accediendo a la aplicación y alejándote todo lo que puedas de tu ubicación. ¿A que el resultado se parece a la imagen que acabamos de comentar?
Sin embargo, es cierto que cada vez le está saliendo un mayor número de competidores. Entre los más usuales se encuentran la proyección cónica de Lambert, utilizada con frecuencia en la navegación aérea, la proyección de Winkel-Tripel, el estándar de la National Geographic Society para sus mapas, y la proyección de Mollweide, las dos últimas con forma de elipse. En ocasiones, los mapas se realizan modificando o incluso combinando alguna de las proyecciones anteriores, con el objetivo de corregir las distorsiones en las zonas más delicadas, aunque para ello haya que generar otras nuevas en lugares secundarios, como pueden ser los océanos.
Sin embargo, es cierto que cada vez le está saliendo un mayor número de competidores. Entre los más usuales se encuentran la proyección cónica de Lambert, utilizada con frecuencia en la navegación aérea, la proyección de Winkel-Tripel, el estándar de la National Geographic Society para sus mapas, y la proyección de Mollweide, las dos últimas con forma de elipse. En ocasiones, los mapas se realizan modificando o incluso combinando alguna de las proyecciones anteriores, con el objetivo de corregir las distorsiones en las zonas más delicadas, aunque para ello haya que generar otras nuevas en lugares secundarios, como pueden ser los océanos.




