viernes, 21 de junio de 2013

El día en que pudo cambiar el valor de pi


¿Te imaginas por un momento que alguien se atreviera a cambiar el valor de pi, la relación matemática entre la longitud de una circunferencia y su diámetro, bien conocida desde los antiguos griegos? No solo eso, ¿qué pensarías si además se quisiera sacar tajada de ello y legislarlo mediante una ley? Pues todo eso y mucho más ocurrió a finales del siglo XIX, cuando el estadounidense Edwin J. Goodwin (1825-1902) afirmó haber encontrado un método para realizar la famosa cuadratura del círculo.

El problema de la cuadratura del círculo era bien conocido desde la antigua Grecia. Se cree que fue Anaxágoras, aproximadamente en el año 600 A.C. quien planteó el problema de construir, con regla y compás, un cuadrado que tuviese el mismo área que un círculo dado. Pasaron más de dos mil años sin que nadie encontrara una solución, hasta que el matemático alemán Ferdinand Lindemann demostró que, tal y como la habían planteado los antiguos griegos, la cuadratura del círculo era imposible

Ferdinand Lindemann

Sin entrar en detalles, podemos entender lo que ocurre. El área de un círculo es π·r2, donde r es el radio de dicho círculo. La del cuadrado es a2, siendo a el lado del cuadrado. Si queremos que ambas áreas sean iguales, entonces:


π·r2 = a2

Y despejando a, resulta que


a = r·√π

Resolver el problema algebraico es bastante sencillo. Pero si queremos resolverlo como lo plantearon los griegos tendríamos que poder dibujar π con regla y compás. ¿Y realmente podemos? Si π fuese racional (de la forma m/n, donde m y n son números enteros con b distinto de cero), no habría mayor inconveniente. Incluso si π fuese irracional (que no se pudiese escribir de la forma m/n) todavía habría esperanzas. Se pueden construir con regla y compás números irracionales. Si dibujas, por ejemplo, un triángulo rectángulo con los catetos de longitud 1, la hipotenusa medirá √2, que es irracional. Esto es posible porque √2 es solución de la ecuación x2-2=0. Todos los que se pueden expresar como solución de una ecuación algebraica pertenecen a una clase de números llamados algebraicos y se pueden dibujar mediante regla y compás. 

Si un número no es algebraico, entonces se dice que es trascendente, como el número e, y en tal caso nunca podrá ser dibujado con regla y compás. De esta forma, el milenario problema de la cuadratura del círculo se reduce a la simple cuestión de si el número π es algebraico o trascendente. Eso fue lo que demostró Lindemann en 1882: π era trascendente y, por tanto, no se puede dibujar con regla y compás, lo que acabó con las esperanzas de todos los matemáticos de conseguir resolver este problema.

¿He dicho todos? Bueno, no. Hubo un matemático llamado Edwin J. Goodwin que pasó por alto los avances de todos sus predecesores, culminado por Lindemann. En realidad, Goodwin no era más que un médico rural que vivía en el pueblo de Solitude, Indiana, y que en su tiempo libre -debía tener mucho- se aficionó a las matemáticas. Al parecer, Goodwin ya había logrado resolver otros famosos problemas matemáticos imposibles, como la trisección del ángulo y la duplicación del cubo. En todos estos casos, Goodwin había publicado la solución en la revista matemática The American Mathematical Monthly. Y en todos ellos, el artículo estaba encabezado por una nota diciendo que se publicaba a petición del autor. Dicho de otro modo, la revista no se hacía responsable del contenido del artículo. Sospechoso, ¿verdad?

Edwin J. Goodwin

En su demostración de la cuadratura del círculo no se menciona explícitamente a pi. Pero hacia el final de la segunda sección se dice que "la relación entre el diámetro y la longitud de una circunferencia es de cinco cuartos a cuatro". Como esa es exactamente la definición de pi, la afirmación de Goodwin significaba que ¡pi valía 3,2! De nada había servido que, más de dos mil años atrás, Arquímedes ya hubiese demostrado que el valor de pi estaba comprendido entre 3+(10/70) y 3+(10/71), una aproximación mucho más buena que el valor -erróneo- dado por Goodwin. El genio de Siracusa debió retorcerse en su tumba.

Esquema que utilizó Goodwin para su "demostración"

Pero eso no es todo. A pesar de este y otros disparates que contenía su demostración, Goodwin estaba tan satisfecho con su descubrimiento que lo registró, con la idea de que cualquiera que lo utilizara tuviera que pagarle derechos de autor. Al mismo tiempo decidió que su estado natal de Indiana sí podría usarlo para beneficio de sus escolares. De hecho, Goodwin embaucó al representante por Indiana, Taylor I. Record, y le propuso presentar en la Asamblea legislativa un proyecto de ley que recogiese lo anterior. El título lo dice todo: Proyecto de ley que presenta una nueva verdad matemática y que es ofrecido como una contribución a la educación que sólo podrá ser utilizado por el Estado de Indiana de forma gratuita sin necesidad de pagar ningún tipo de derechos de autor, siempre y cuando sea aceptado y adaptado en forma oficial por la legislatura en 1897. Ahí queda eso.

La cadena de despropósitos no había hecho más que empezar. Después de recibir el visto bueno de la Comisión de Educación, el proyecto de ley número 246 de las sesiones del año 1897 llegó al Congreso. El resultado de la votación no dejó lugar a dudas: 67 votos a favor, ninguno en contra. Ya solo faltaba la aprobación del Senado y el valor de pi quedaría establecido en Indiana como 3,2.

El mismo día que se debatía el proyecto de ley en el Senado, se encontraba en el edificio C. A. Waldo, un profesor de matemáticas de la Universidad de Purdue, que había acudido a la ciudad para gestionar el presupuesto anual de la Academia de Ciencia de Indiana. Waldo se quedó muy sorprendido al enterarse que en el Senado estaban debatiendo una ley sobre matemáticas. Pero su sorpresa se transformó en espanto cuando comprendió el disparate que estaba a punto de cometerse. Una vez terminada la sesión, le ofrecieron conocer en persona al mismísimo Goodwin, lo que Waldo rechazó enérgicamente (“ya me han presentado a tantos locos como estoy dispuesto a conocer”). Por suerte, el Senado de Indiana no había completado la aprobación final del proyecto de ley y el profesor Waldo tuvo tiempo de convencer a un número suficiente de senadores para que postergaran el proyecto de forma indefinida.


C.A.Waldo, el salvador de Indiana

Y así fue cómo el estado de Indiana se salvó de hacer el mayor de los ridículos y consiguió que lo que todavía hoy se conoce como Indiana Pi Bill, el proyecto de ley de Indiana sobre pi, se quedase en eso, un simple proyecto.

NOTA: Esta entrada participa en la Edición 4,12310 del Carnaval de Matemáticas que organiza en esta ocasión el blog de Rafael MirandaGeometría Dinámica.

BIBLIOGRAFÍA:
  1. Texto completo del Proyecto de Ley (en inglés).
  2. La demostración de la cuadratura del círculo, tal y como se publicó (en inglés).
  3. Errores, lapsus y gazapos de la historia, Gregorio Doval. Editorial Nowtilus, 2011.

martes, 4 de junio de 2013

Destino, el universo


Una de las noticias de la semana pasada fue la concesión del Premio Príncipe de Asturias a los físicos Peter Higgs y François Englert como pioneros de la teoría del bosón de Higgs. Así lo entendió también el programa Informe Semanal, que le dedicó el pasado sábado uno de sus reportajes, "Destino, el universo". 

El reportaje se adentra en el Laboratorio Europeo de Investigación Nuclear (CERN) de la mano de diversos científicos españoles que trabajan en la máquina más grande, cara y compleja jamás creada por el ser humano: el Gran Colisionador de Hadrones (LHC).

Salvo la manía de seguir llamando al bosón de Higgs "la partícula de Dios" (el que todavía no sepa el motivo, que lea este enlace), el reportaje es bastante riguroso, sin entrar en mucha profundidad. Además, las numerosas intervenciones de los científicos lo hacen ameno. Un buen reportaje que merece la pena ver. Siempre es de agradecer que la televisión pública se haga eco de estas noticias científicas.

Y para los obtusos que todavía piensan que el LHC no es más que un capricho de los físicos de partículas, me gustaría resaltar esta frase del reportaje:

Por cada euro que invertimos en ciencia básica, tenemos unos beneficios para las industrias de tres euros.


sábado, 18 de mayo de 2013

I Certamen de nanorrelatos de ciencia-ficción Buk Magazín


Desde Buk Magazín, una revista de reciente creación que dirige mi amiga Diana P. Morales, han tenido esta original iniciativa: organizar vía twitter un concurso de nanorrelatos de ciencia-ficción. Los pasos que hay que seguir para participar son muy sencillos:
  1. Hazte seguidor de @bukmagazin, algo que aprovecho para recomendarte.
  2. Manda un tuit a @bukmagazin con tu nanorrelato de ciencia-ficción y la etiqueta #emc2. La extensión no puede superar los 122 caracteres (los tuits dan para lo que dan).
Tienes hasta el 25 de mayo para encontrar la inspiración y condensarla en un tuit. El ganador recibirá una matrícula gratuita al Curso de Microrrelato que se imparte en el Portal del Escritor, un premio más que apetecible.

Como dicen en la revista, "Súbete al DeLorean y deja que tu imaginación vuele por el espacio-tiempo".

¿Te animas?


lunes, 13 de mayo de 2013

Chris Hadfield se despide a lo grande de la ISS


Apenas ha estado cinco meses al frente de la Estación Espacial Internacional (ISS, de sus siglas en inglés), pero el canadiense Chris Hadfield se ha ganado el respeto y admiración de todos. Además de cumplir con las labores propias del comandante de la ISS, Hadfield ha destacado por su actividad en las redes sociales. Durante este breve tiempo, nos ha enseñado cómo realiza un astronauta allí arriba labores tan cotidianas como lavarse las manos, cortarse el pelo o las uñas. También nos ha mostrado a diario los rincones más hermosos de nuestro planeta desde su privilegiada posición. Y ha realizado numerosos experimentos para demostrarnos que nuestra intuición suele fallar en el ambiente de microgravedad. Quien no lo haya hecho ya, todavía está a tiempo de darse una vuelta por su cuenta de youtube, de twitter o de flickr. La diversión está asegurada.

Hoy mismo ha terminado su misión y, como estaba previsto, Chris Hadfield ha cedido el mando de la ISS al astronauta ruso Pavel Vinogradov. Pero antes de hacerlo ha compartido vía twitter su penúltima joya: una versión absolutamente maravillosa del clásico Space Oddity de David Bowie, en el que el propio Hadfield canta y toca la guitarra en distintas localizaciones de la ISS, y que pone los pelos de punta. (Mención especial al estupendo montaje de la Agencia Espacial Canadiense.) Una despedida a lo grande, como no podía ser de otra manera.



jueves, 2 de mayo de 2013

La rosa de Saturno

El ojo del huracán, en falso color, recuerda a una rosa roja
de gigantescas proporciones, rodeada de ramaje verde

Imagínate un huracán cuyo ojo ocupe 2.000 kilómetros de diámetro, unas veinte veces mayor de lo habitual, en el que los vientos se muevan a 150 kilómetros por segundo. Pues eso es exactamente lo que estás viendo en esta espectacular imagen: un colosal huracán situado en las proximidades del polo norte de Saturno. Esta imagen es la más cercana y precisa obtenida de este fenómeno, para lo cual la sonda Cassini tuvo que cambiar de órbita y sobrevolar Titán, la mayor de sus lunas, en una maniobra planificada con muchos meses de antelación.

Este acercamiento ocurrió el pasado 27 de noviembre de 2012 y ya la comentamos en este blog. Ahora podemos disfrutar de esa misma imagen en falso color, poniendo de manifiesto los diversos filtros de luz que utilizó la sonda Cassini para captarla, cercanos al espectro infrarrojo. En concreto, la luz filtrada a 890 nanómetros aparece en la imagen como azul; la filtrada a 728 nanómetros se proyecta en verde y la filtrada a 752 nanómetros en rojo. En la práctica, esto significa que el color rojo de la imagen está asociado con nubes bajas, mientras que el color verde implica nubes más altas. Todo esto se puede aplicar también a la imagen inferior, donde se aprecia en todo su esplendor el hexágono de Saturno, la impresionante estructura de nubes de 25.000 kilómetros de diámetro que rodea al ojo del huracán, y en la que los anillos de Saturno se pueden observar al fondo en un vívido color azul.


Los científicos están muy interesados en comprender cómo se ha formado este gigantesco huracán, teniendo en cuenta la poca cantidad de vapor de agua que hay en la atmósfera de Saturno. (Recordemos que, en nuestro planeta, los ciclones se nutren del agua que se evapora del océano en los meses más calurosos.) También llama la atención que no se haya movido en los años que se lleva observando este fenómeno meteorológico, cuando en nuestro planeta la tendencia natural es que los huracanes se desplacen hacia el norte y apenas duren más de una semana. Uno de los especialistas de la misión Cassini, Kunyo Sayanagi, propone una sencilla explicación: al estar ya en el polo norte, el huracán no tiene a dónde ir.

Estudiar este tipo de fenómenos en otro planeta nos puede ayudar a completar nuestro conocimiento sobre la formación y evolución de los huracanes en el nuestro.