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martes, 7 de agosto de 2012

El aterrizaje de Curiosity, visto desde la MRO


Es una imagen increíble e histórica. La Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), que estuvo escuchando las transmisiones de la Mars Science Laboratory (MSL) durante su aterrizaje el pasado 6 de agosto, fue también capaz de captar a la sonda espacial cuando se encontraba a unos tres kilómetros sobre la superficie marciana, poco antes de que el módulo de descenso, junto con el vehículo todoterreno Curiosity, se separasen del resto de la sonda, a sólo un minuto de completar los llamados “siete minutos de terror”.


La imagen fue tomada cuando la MRO se encontraba a 340 kilómetros de la MSL, gracias a la cámara HiRISE (High-Resolution Imaging Science Experiment), un telescopio reflector de 0,5 metros de diámetro que permite obtener imágenes con una resolución por encima de los 0,3 metros, diferenciando objetos de 1 metro de diámetro (aproximadamente un balón de playa).

Como se explica en este artículo en la web de HiRISE, el paracaídas, un auténtico prodigio de la ingeniería capaz de soportar 30.000 kg, "parece estar completamente desplegado y funcionando a la perfección. Algunos detalles del paracaídas como la franja hueca en los bordes y el agujero central se aprecian claramente en la imagen." Los cables que conectan el paracaídas con el armazón trasero no se ven, seguramente debido a que están fabricados con un material llamado Technora, que es de color oscuro. 

En la fotografía original se puede apreciar que la MSL aparece desplazada a la izquierda de la imagen, lo que indica que la sonda pasó ligeramente más al este de lo esperado y estuvo cerca de salirse del encuadre.


Ayer, cuando empecé a escribir esta entrada, no estaba claro si en este momento del aterrizaje la MSL se había desprendido ya de su escudo térmico. Pues bien, resulta que hoy me encuentro que, al analizar detalladamente la imagen original, el equipo de la MRO ¡ha encontrado también el escudo térmico después de haber sido expulsado por la MSL! Tremendo.



Reflexionemos sobre todo esto un momento. Una sonda espacial (MRO), programada varios días antes para sobrevolar la zona, fue capaz de captar a otra sonda (MSL), totalmente autónoma, en su complicada maniobra de aterrizaje sobre la superficie de un planeta que se encuentra a decenas de millones de kilómetros de distancia de nosotros. Sencillamente maravilloso. Si esto no supone un espaldarazo para la exploración espacial, entonces no hay nada que hacer.

P.D. - No es la primera vez que la MRO obtiene una imagen semejante. Ya en 2008 captó el descenso en paracaídas de la Mars Phoenix Lander.


Crédito de todas las imágenes: NASA/JPL

domingo, 8 de abril de 2012

Remolinos de polvo en Marte


Este vídeo podía haberse grabado en un desierto de Estados Unidos, donde los remolinos de polvo veraniegos son realmente espectaculares. Pero lo cierto es que se ha producido muchísimo más lejos, en la llamada Amazonis Planitia, situada en el hemisferio norte de Marte, una enorme llanura volcánica cubierta de polvo. Hace un mes, la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) ya captó en la misma región un enorme remolino de casi un kilómetro de altura. Pero éste es todavía más impresionante: tiene la anchura de un campo de fútbol y se eleva la friolera de 20 kilómetros sobre la superficie marciana. El vídeo empieza con la imagen captada por la cámara de alta definición HiRISE que lleva la MRO, a partir de la cual los científicos de la NASA han recreado el aspecto del remolino si pudiésemos contemplarlo desde la mismísima atmósfera de Marte.

Como ocurre en nuestro planeta, los remolinos de polvo marcianos se producen por el calentamiento de la superficie, sobre todo en verano. Cuando el intenso Sol incide sobre el suelo marciano, éste calienta a su vez el aire próximo a la superficie, creando bolsas de aire caliente que empiezan a ascender. Cuando la diferencia de temperatura entre ese aire y el que se encuentra por encima es lo bastante grande, la bolsa de aire caliente puede expandirse y elevarse. Entonces el aire empieza a arremolinarse y se convierte en un torbellino que absorbe partículas de polvo y otros materiales sueltos, dando lugar a una nube giratoria, alta y estrecha. Esto es, un remolino de polvo.

En la Tierra, los remolinos de polvo apenas alcanzan unos centenares de metros. Pero en Marte, donde el polvo es omnipresente, los remolinos son más espectaculares todavía. Pueden llegar a alcanzar varios kilómetros de altura y proyectan una sombra alargada en la superficie, gracias a la cual los científicos pueden calcular la extensión vertical del remolino. Sólo algunos tornados terrestres pueden llegar a semejantes cotas.

Los expertos piensan que estos remolinos de polvo marcianos pueden desempeñar un papel muy importante en el clima del planeta rojo, puesto que inyectan una gran cantidad de polvo en la atmósfera. El aire polvoriento absorbe luz del Sol, calienta la parte alta de la atmósfera y altera la distribución de los vientos en todo el planeta. Estos mismos vientos se encargan de repartir el polvo por la atmósfera hasta que el cielo queda cubierto por una capa tenue y polvorienta. Entonces, la luz del Sol deja de calentar el suelo y el efecto se frena. Cuando llega el otoño, el polvo acumulado en la atmósfera se asienta de nuevo. Como dice el científico William K. Hartmann, "el otoño en Marte se caracteriza por la caída del polvo, y no de hojas de los árboles".

En cualquier caso, el estudio de los remolinos de polvo marcianos se encuentra en una fase primitiva. Serán necesarios recopilar muchos más datos para conocer el verdadero impacto de este fenómeno en el clima de Marte.