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martes, 29 de agosto de 2017

Reseñas HdC: Historia del futuro

(Esta entrada se publicó primero en Hablando de Ciencia.)


Historia del futuro
Autor: Amador Menéndez Velázquez
Editorial: Ediciones Nobel
Colección Jovellanos de Ensayo
Año: 2017
Páginas: 272
ISBN: 9788484597520
PVP: 20 €



SINOPSIS
Su autor, el científico Amador Menéndez Velázquez, ha querido compartir con el lector nuevos avances emergentes y disruptivos que ha podido conocer de primera mano en lugares tan emblemáticos como el prestigioso MIT de Massachussets. Nos habla de nanotecnología, biónica, robótica e inteligencia artificial, entre otras técnicas, algunas de las cuales pasarán un día a formar parte de nuestras vidas. Y es que cada vez más la ciencia y el ser humano se funden en un fascinante sinergismo.

Prótesis controladas por el pensamiento, coches autoconducidos, superinteligencia, desempleo provocado por la automatización y renta básica universal son ejemplos de tópicos candentes en la actualidad. No hay consenso sobre cómo afrontar un futuro que se nos presenta misterioso e incierto, con grandes promesas pero también grandes peligros. El objetivo del libro es animar al lector a sumarse a estos debates y así contribuir activamente a inventar el futuro.

RESEÑA
Me ha sorprendido gratamente la lectura del ensayo Historia del futuro, de Antonio Menéndez Velázquez, publicado por Ediciones Nobel. La obra describe los avances científicos y tecnológicos que están a punto de cambiar nuestras vidas en diversos campos como la nanotecnología, la biotecnología, la infotecnología o la neurología. Sin duda, el siglo XXI será el de estas disciplinas y otras que deriven de las mismas. Es muy probable que en las próximas décadas seamos capaces de recargar nuestros móviles o coches eléctricos en cuestión de minutos, la medicina podrá generar órganos humanos enteros, los ordenadores cuánticos tendrán una potencia de cálculo sin precedentes y los avances en genética alargarán la vida humana. Pero estos extraordinarios avances son solo la punta del iceberg. Menéndez estudia también máquinas superinteligentes, coches autónomos y plegables, transistores de grafeno y la posibilidad de crear nuevas formas de vida. Ante todos estos cambios que se avecinan, la palabra revolución se queda corta. Como dice el autor en el prólogo:
Por primera vez en la historia de la humanidad, estamos en los albores de una singularidad tecnológica. [...] Nos aproximamos a un momento singular, único, y diferente por lo novedoso, lo desconocido y por un impacto sin precedentes en la sociedad.
En efecto, esta singularidad tecnológica tendrá un enorme influencia en la economía mundial del siglo XXI. El libro intenta responder también a algunos de los interrogantes que plantea este nuevo escenario. ¿Quiénes tendrán empleo ante la creciente automatización de la sociedad? ¿Habrá que recurrir a una renta básica universal como solución a un posible desempleo masivo?

Sin perder de vista los rigurosos principios científicos, Menéndez ofrece un recorrido fascinante a través de las próximas décadas de explosión científica, gracias a tecnologías que hace tan solo unos pocos años parecían más propias de un relato de ciencia ficción. Sin duda, un libro valiente que permite tener una visión de la ciencia y de la tecnología de un futuro no muy lejano.

Añadir leyenda

Amador Menéndez es Licenciado y Doctor en Química por la Universidad de Oviedo. En la actualidad investiga en el Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias. Con anterioridad ha ejercido como Profesor de Enseñanza Secundaria y ha investigado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el Laboratorio Europeo de Radiación de Sincrotón y en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Precisamente en el MIT, y junto a otros cinco investigadores, en mayo de 2010 estableció el récord mundial de eficiencia en la captura de energía solar. Amador compagina la investigación con la divulgación científica, habiendo recibido el Premio Europeo de Divulgación Científica por su libro Una revolución en miniatura. Nanotecnología al servicio de la humanidad y el Premio Prismas de Divulgación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y los Museos Científicos Coruñeses, entre otros reconocimientos. El ensayo Historia del futuro obtuvo el XXIII Premio Internacional de Ensayo Jovellanos, que convoca cada año Ediciones Nobel. El jurado la eligió entre las 162 que se presentaron en la edición de este año 2017.

El libro se compone de ocho capítulos (del cero al siete). El prólogo es para enmarcar, y su comienzo ya es una declaración de intenciones: "Este libro se escapa en cierto modo de clasificaciones convencionales. No es un libro de filosofía ni tampoco de ciencia, a pesar de tratar temas científicos, Responde mejor a la categoría de ensayo, un ensayo del pasado, del presente y del futuro, un futuro que todos nosotros escribimos día a día."

En el capítulo 0, "Un planeta reinventado: Del mono africano al Homo tecnologicus", se repasa los momentos trascendentales en la historia del ser humano. Cuatro son las palabras claves que, a juicio del autor, definen nuestra historia: fuego, lenguaje, sociabilidad y tecnología. Esta última ha tenido un impacto enorme en nuestra sociedad en los dos últimos siglos, aunque nada comparado con lo que está por llegar. Como avisa Menéndez, "el ritmo de cambio tecnológico se está acelerando. En las próximas décadas se pueden producir más cambios tecnológicos que en toda la historia de la humanidad."

El capítulo 1, "Nanotecnología: La inmensidad de lo mínimo", se centra en las tecnologías que hacen uso de nuestra capacidad de manipular la materia a escalas del orden del nanómetro. Aunque los avances logrados en las últimas décadas en este campo han sido enormes, el futuro es todavía más esperanzador. Como escribe Menéndez, "la nanotecnología promete pequeñas soluciones a algunos de los más grandes problemas de la humanidad." Por ejemplo, nanopartículas que detectan tumores cancerígenos en el cuerpo y eliminan bacterias. O materiales como los nanotubos de carbono y el grafeno, capaces por sí solos de revolucionar diversos campos como la electricidad, la electrónica y la computación.

El capítulo 2, "Nanomedicina: Miniaturización al servicio de la salud humana", profundiza en los avances médicos encaminados a entender y curar el cuerpo humano a escala nanométrica. Destaca la figura del ingeniero estadounidense Robert Langer, director de uno de los más prestigiosos laboratorios de ingeniería biomédica del mundo en el MIT, y gracias al cual nació la liberación inteligente de fármacos. Otra tecnología que promete revolucionar la medicina es la bioimpresión, que permitirá generar tejido humano e incluso órganos enteros en impresoras 3D.

En el capítulo 3, "Biomimética: Tecnologías inspiradas en la naturaleza", prestaremos atención al único laboratorio que lleva millones de año afinando sus mecanismos. Como afirma el autor, "casi en cualquier detalle del mundo vivo en el que nos fijemos, por insignificante que pueda parecer a primera vista, descubrimos una solución ingeniosa y eficaz a problemas que se nos plantean cotidianamente." El pie del lagarto gecko, el ojo de la estrella de mar o la dura concha de la oreja de mar (o abulón) son solo algunos ejemplos de diseños de la naturaleza que los científicos intentan imitar o aprovechar en beneficio de la humanidad. Por otro lado, una revolución está a punto de empezar gracias a la tecnología CRISPR, que permite modificar el genoma con una facilidad y rapidez sin precedentes.

El capítulo 4, "Conectados: Tecnologías de la información y la comunicación" analiza la ciencia y la tecnología que han hecho posible que hoy estemos en la llamada era de la información. Mención especial, por supuesto, para Internet, la red de redes, que gracias a su descentralización e universalidad ha conquistado el planeta. Un reto para el futuro será sacar partido de la ingente cantidad de datos que se generan cada minuto, el llamado Big Data. Otro desafío es el desarrollo del tan esperado ordenador cuántico, con una potencia de cálculo descomunal.

El capítulo 5, "Biónica: Neuroprótesis y la integración hombre-máquina" se centra en la fusión de la biología con la electrónica. No conocía la historia de Hugh Herr, quien perdió ambas piernas con 17 años y hoy es el director del laboratorio de Biomecatrónica del MIT. Implantes cocleares a base de nanopartículas magnéticas, retinas artificiales en un microchip o la reparación de neuronas mediante manipulación genética son algunos de los asombrosos avances que promete esta disciplina. Como dice Herr, "no hay seres discapacitados, sino tecnología discapacitada".

El capítulo 6, "Sinergismo tecnológico: Las múltiples danzas de la máquina" profundiza en la fusión de las cuatro tecnologías que hemos analizado en los capítulos anteriores. No conviene olvidar que "nanotecnología, biotecnología, infotecnología y neurología son en sí mismas plataformas de innovación, bloques desde los cuales pueden derivar otras fascinantes tecnologías como los vehículos autónomos o autoconducidos, la impresión 3D, el Big Data, la robótica, etc. [...] La combinación de diferentes tecnologías nos lleva a un sinergismo en el que el todo es mucho mayor que la suma de sus partes." Fruto de esta sinergia saldrán robots con habilidades sociales, vehículos autónomos o las máquinas que nos permitirán explorar los confines de la materia y del universo.

El capítulo 7, último del libro, "Hacia la singularidad: Superinteligencia y desempleo tecnológico" reflexiona sobre las consecuencias de la revolución tecnológica que se avecina. Entre ellas, la inquietante posibilidad de que haya máquinas más inteligentes que el ser humano. Esta superinteligencia, además, nos conduciría al llamado desempleo tecnológico masivo, una situación que no tiene por qué ser negativa si sabemos afrontarla adecuadamente.

Ese es, en última instancia, uno de los objetivos principales del libro. Resulta imposible predecir el futuro con absoluta precisión, más allá de la certeza que la ciencia determinará nuestra vida cotidiana. En cualquier caso, debemos ser capaces de gestionar los desafíos y las oportunidades que surjan en las próximas décadas para que la especie humana salga beneficiada, en vez de perjudicada.


martes, 23 de mayo de 2017

Reseñas HdC: El Gran Cuadro

(Esta entrada se publicó primero en Hablando de Ciencia.)

EL GRAN CUADRO. Los orígenes de la vida, su sentido y el universo entero.
Autor: Sean Carroll
Editorial: Pasado y Presente
Traductor: Antonio Iriarte
Colección: ENSAYO
Año: 2017
Páginas: 519
ISBN: 9788494619311
PVP: 35 €


SINOPSIS
Sean Carroll, cosmólogo y físico estadounidense de gran proyección mediática, pretende con esta obra aportarnos una nueva manera de abordar las grandes preguntas de la humanidad: ¿Por qué existimos? ¿Cuál es la finalidad de la existencia? ¿Qué podemos saber acerca del universo y de nosotros mismos? ¿Cómo pensamos y decidimos? 

Esta absorbente mezcla de física, filosofía, humanismo y rigor científico abre nuestras capacidades intelectuales en la búsqueda de un nuevo marco de referencia, una gran visión amplia e inclusiva: el naturalismo poético.

RESEÑA
Tenía mucha ganas de leer el nuevo libro del eminente físico teórico Sean Carroll, del que todavía recuerdo un artículo que publicó en la revista Investigación y Ciencia sobre el origen cósmico de la flecha del tiempo allá por 2008. En esta ocasión, y gracias a una cuidada edición publicada por Pasado & Presente, Carrol nos explica la historia del universo, las partículas y fuerzas que lo componen, y cómo, a partir de estas, pudo surgir una vez la vida. Todo ello conforma el "gran cuadro" al que alude el título del libro.

Pero ahí no termina la cosa. El otro objetivo del libro queda más cerca del ámbito filosófico que del científico, pues el autor pretende, en sus propias palabras, "ofrecer un poco de terapia existencial". Y continúa en el prólogo afirmando que:
Somos pequeños; el universo es grande. No viene con un manual de instrucciones. No obstante, hemos descubierto un asombroso montón acerca de cómo funcionan las cosas en la práctica. Aceptar el mundo como es, hacer frente a la realidad con una sonrisa y convertir nuestras vidas en algo valioso, resultan una clase distinta de reto.
El gran cuadro es un libro donde, además de física, química y biología, podemos aprender filosofía de la mano de Descartes, Kant o Wittgenstein. Un libro erudito y ambicioso, escrito con un lenguaje claro y poco pretencioso, que resulta sincero y transmite serenidad. Si quieres saber cómo la visión científica del mundo es capaz de enriquecer nuestra comprensión del universo y hasta de nosotros mismos, no dejes de leer El gran cuadro.

Sean Carroll, en 2017 | Fuente
Sean Carroll (Filadelfia, 1966) es físico teórico y profesor investigador en el Instituto Tecnológico de California (el mítico Caltech). Sus actuales líneas de investigación se centran en la cosmología: materia oscura, energía oscura, simetrías del espacio-tiempo y origen del universo. También se ha interesado por los cimientos del la física cuántica, la flecha del tiempo y posibles modificaciones de la relatividad general. Colabora con diversas revistas de ciencia y suplementos como NatureThe New York TimesSky & Telescope y New Scientist. Ha aparecido en los programas televisivos El universo de Canal Historia, Secretos del universo con Morgan Freeman en DMax y en el programa satírico The Colbert Report. Desde 2010 es miembro de la American Physical Society; en 2015 ganó el premio Andrew Gemant, y un año más tarde la prestigiosa beca de investigación Guggenheim. Es autor de La partícula al final del universo (2013) y Desde la eternidad hasta hoy (2015). El gran cuadro es su primer libro editado en Pasado & Presente.

Después del prólogo, el libro se divide en seis grandes partes, con un total de cincuenta capítulos: COSMOS (ocho capítulos), COMPRENDER (diez capítulos), ESENCIA (nueve capítulos), COMPLEJIDAD (nueve capítulos), PENSAR (ocho capítulos) y PREOCUPARSE (seis capítulos). A estos hay que sumar un interesante apéndice aunque técnico sobre la integral de caminos de Feynmann, una sección que incluye las referencias de las citas y las fuentes usadas por el autor, para terminar con unas lecturas recomendadas muy jugosas.

En la primera parte del libro, COSMOS, el autor se pregunta por la naturaleza última de la realidad, y repasa las distintas formas que tenemos de hablar del mundo en su nivel más profundo. En concreto, Carroll se centra en el llamado naturalismo poético, la estrategia que recomienda para entenderlo todo y cuyo padre se considera al filósofo escocés David Hume. El naturalismo afirma que solo existe un mundo, el natural; las pruebas acumuladas a su favor en los últimos siglos así lo corroboran. Lo de poético nos recuerda que hay más de una forma de hablar del mundo, y que todas ellas deben ser coherentes entre sí; "el universo está hecho de historias, no de átomos", en palabras de la poeta Muriel Rukeyser.

En la segunda parte, COMPRENDER, Carroll explica la forma de proceder para intentar entender el mundo o, al menos, acercarnos cada vez más a la verdad. El autor se inclina por el enfoque bayesiano (llamado así por el matemático y reverendo Thomas Bayes), que se basa en determinar la probabilidad de un suceso en función a unos grados de creencia que se aplican a priori. Que no cunda el pánico, pues Carroll recurre a diversos ejemplos y cálculos que ayudan a asimilarlo. Lo importante es que "tenemos que estar dispuestos a aceptar la incertidumbre y el conocimiento incompleto, y estar siempre preparados para actualizar nuestras creencias conforme vayan apareciendo nuevas pruebas".

La tercera parte trata de la ESENCIA del mundo, donde se profundiza en las leyes fundamentales de la naturaleza. Una de ellas es la física cuántica, la teoría que gobierna el mundo subatómico. Aunque muchos de sus principios pueden chocar con nuestro sentido común, pocas teorías han superado con éxito tantos exámenes. O la llamada por Carroll "teoría del núcleo", conocida habitualmente como el modelo estándar de la física de partículas, la teoría que mejor describe las partículas y fuerzas que conforman la materia que nos rodea, los planetas, las estrellas y las galaxias. Aunque todavía queda mucho por saber acerca del funcionamiento del mundo, hay una cosa de la que podemos estar seguros: en él no tienen cabida la telequinesia, la astrología y tantos otros fenómenos psíquicos o paranormales.

La cuarta parte del libro, COMPLEJIDAD, es seguramente la que más me ha gustado. En ella intentaremos entender cómo puede surgir, a partir de las leyes de física, la complejidad del mundo que nos rodea. Según Carroll, la emergencia de estructuras complejas es una consecuencia natural de la tendencia del universo hacia un mayor desorden, de acuerdo con la segunda ley de la termodinámica. La culminación de este proceso es la vida misma. A medida que conocemos los mecanismos básicos de la vida, mejor encajan estos con los principios físicos fundamentales que rigen el universo. Otra conclusión importante es que "no somos la razón de la existencia del universo, pero nuestra capacidad de autoconciencia y reflexión ya hace que seamos especiales en él".

En la quinta sección, PENSAR, el autor se enfrenta al enigma de la conciencia humana, "una compleja interacción de muchos procesos que actúan en múltiple niveles". Como nos muestra el cosmólogo estadounidense, la neurociencia moderna ha logrado enormes avances en la comprensión del pensamiento en nuestros cerebros, pero todavía se nos escapan muchos detalles. El problema más arduo es filosófico: ¿la conciencia surge de átomos ordinarios que cumplen las leyes de la física? ¿O hay algo nuevo en ella más allá de lo puramente material? Todo apunta a la primera opción, aunque el debate no está completamente cerrado.

La sexta y última sección, PREOCUPARSE, es la más personal y quizás la más floja del libro. En ella, Carroll afronta lo que califica como "el problema más difícil de todos, el de construir sentido y valores en un cosmos carente de un propósito trascendente". Todos tenemos preocupaciones y miedos, deseos y aspiraciones, bien consecuencia de la evolución, nuestra educación o nuestro entorno. ¿Cómo podemos conciliar todo ello en nuestro fuero interno, y entre todos nosotros? Carroll nos facilita para ello su lista de diez consideraciones -que no mandamientos- para conseguirlo, del estilo de "siempre podemos hacerlo mejor" o "compensa escuchar". Como explica el autor
Todas las vidas son distintas, y algunas hacen frente a penalidades que otras jamás conocerán. Pero compartimos todos el mismo universo, las mismas leyes naturales, y la misma tarea fundamental de crear sentido e importancia para nosotros y para los que nos rodean en el breve tiempo del que disponemos en el mundo.
Y de esta manera tan poética, como no podía ser de otra manera, termina el libro de Sean Carroll. Un libro que me ha gustado y cuya lectura recomiendo a todos los amantes de la divulgación científica que también se sientan atraídos por la filosofía.



lunes, 9 de diciembre de 2013

Ampliación de la XXVII Edición del Carnaval de Biología


¡Grandes noticias! Después de hablar con @Raven_neo, el coordinador del Carnaval de Biología, hemos decidido ampliar la XXVII Edición del Carnaval de Biología hasta el 31 de diciembre. Y para no caer en la monotonía, también hemos querido introducir una pequeña variación. Como el tema propuesto inicialmente, la biología y los Premios Nobel, no ha tenido mucho éxito y solo un servidor se atrevió con él (ya os vale), me voy a poner duro. Como alternativa hasta el final de la presente edición, y teniendo en cuenta las fechas que se acercan, se propone el tema "la biología y la Navidad". Tampoco hace falta estrujarse mucho el coco, con una foto como la de más abajo sería suficiente. El caso es divulgar la biología con un toque navideño. Sí, lo sé, es tan diabólico como poco original...Vosotros lo habéis querido.

Árboles de DNA navideños en "copos" de agua (fuente)

Os remito a la entrada de presentación de esta edición que acabo de actualizar con las novedades, y en la que se seguirán incluyendo todas las aportaciones que vayan llegando.


martes, 16 de agosto de 2011

El piquero enmascarado



Esta escena, grabada en las Islas Galápagos, es una de las más duras que he visto en un documental de animales. Unos cuarenta días después de poner sus dos huevos, nacen las crías del piquero enmascarado (masked booby, en inglés). Normalmente sólo eclosiona uno de los huevos, pero en el caso de que nazcan los dos, el segundo lo hace varios días más tarde que el primero –normalmente entre tres y siete días. Entonces ocurre un acto brutal, en el que el polluelo mayor y más grande, aprovechando la debilidad del hermano pequeño recién nacido, lo empuja sin contemplaciones lo más lejos posible fuera del nido. Todo esto sucede ante la impasible mirada de la madre, quien no moverá una pata para evitarlo ni para ayudarlo. Apartado del abrigo materno y sin fuerzas para volver a él, el polluelo desahuciado está sentenciado a muerte, víctima de la deshidratación o de algún depredador.

Como se explica en el vídeo, nadie comprende exactamente por qué siempre se produce este fratricidio y sólo sobrevive uno de los dos piqueros enmascarados. ¿Ponen los padres dos huevos como una póliza de seguro por si uno es destruido? ¿O se trata de una reliquia evolutiva del pasado, cuando la especie podía sacar cómodamente adelante a dos crías? Sea lo que sea, se trata de sistema muy eficaz para el piquero enmascarado, en un mundo en el que los riesgos son muy altos y lo que cuenta es la supervivencia de la especie. 

Fuente: Youtube

NOTA: Esta entrada participa en la Primera Edición del BioCarnaval de Verano que este mes alberga el blog Jindetrés, sal.


domingo, 10 de abril de 2011

El cuentakilómetros de las hormigas

El desierto del Sahara es uno de los lugares más calurosos del mundo. En este inhóspito mar de arena, el calor del mediodía es abrasador, pudiéndose superar los 60ºC. Durante estas horas, los animales suelen refugiarse en su guarida, y si a algún despistado le sorprende lejos de la suya, sin un lugar donde cobijarse, encuentra una muerte segura a causa del golpe de calor. Sólo los más osados se atreven a salir cuando el Sol aprieta tan fuerte.

El desierto del Sáhara, uno de los lugares más
calurosos de la Tierra.
Uno de ellos es la hormiga Cataglyphis –comúnmente llamada la hormiga del desierto del Sahara- que se aventura justo a mediodía en busca de comida, con la tranquilidad de que sus depredadores se encuentran escondidos del Sol. Esta hormiga es necrófaga y se alimenta de los cuerpos de insectos que han sucumbido al calor. Su cuerpo está especialmente preparado para aguantar temperaturas por encima de 50ºC, pudiendo llegar incluso hasta los 70ºC en su superficie corporal.

A pesar de su tremenda resistencia al calor, sólo podrá estar ahí fuera unos pocos minutos. Se mueve en todas direcciones para no dejar pasar ninguna oportunidad y es capaz de alejarse hasta cincuenta metros de su hormiguero, una distancia más que apreciable. Si finalmente encuentra un insecto muerto, coge su botín e inicia el camino de vuelta. El tiempo apremia ahora, pues debe llegar cuanto antes a su nido, de lo contrario también morirá.

Un primer plano de la hormiga 
del desierto del Sáhara
Y ahora es cuando viene lo bueno: después de recorrer esa distancia de forma irregular, en un entorno sin apenas puntos de referencia, esta hormiga tiene la increíble habilidad de volver en línea recta a su nido, sin necesidad de rehacer el camino que siguió a la ida, y acceder al hormiguero por un agujero que puede llegar a tener menos de un milímetro de diámetro. ¿No es maravilloso?

Una cuestión de zancada
Los científicos ya sabían1 que las hormigas Cataglyphis eran capaces de guiarse por la posición del Sol en el cielo para tomar la dirección adecuada, como si llevaran un compás incorporado. Pero además de la dirección, es necesario evaluar la distancia para lograr la hazaña de regresar al hormiguero. Desde hace más de un siglo se sospechaba2 que las hormigas tenían algún mecanismo para contar sus pasos. Pero hasta hace poco nadie lo había probado.

En 2006, un grupo de científicos alemanes y suizos, encabezados por Harald Wolf, realizaron el siguiente experimentopara comprobar si las hormigas calculaban de alguna manera la distancia a la que se alejan del nido. Durante al menos un día, las hormigas aprendieron el camino desde su nido a una fuente de comida, situada en línea recta a diez metros de distancia por un canal de aluminio.

Después de este entrenamiento, las hormigas que se encontraban en la fuente de comida fueron trasladadas a un canal de prueba, situado en paralelo al canal de entrenamiento, y que ahora ya no dirigía hacia el nido. Allí iniciaban su vuelta a casa confiadas hasta que se daban cuenta de que había algo que no encajaba. Era una acción fácilmente reconocible: las hormigas daban un giro de 180º sobre sí mismas y empezaban a moverse de aquí para allá alrededor de la zona donde debía haber estado el hormiguero. Los científicos tomaron nota de la distancia a la que esto ocurría.

A continuación, algunas de las hormigas que habían llegado a la fuente de comida por el canal de entrenamiento fueron apartadas y sometidas a manipulación. A unas se les acoplaban una especie de zancos pegados a las tibias, mientras que a otras se les amputaba una pequeña parte de los extremos de sus patas. En definitiva, se les alargaba o acortaba la zancada de sus pasos. Una vez terminada esta delicada operación, las hormigas eran colocadas de nuevo en el canal de prueba, con comida en las mandíbulas, y se les permitía regresar a dónde suponían que estaba el nido.

Una hormiga "normal" y otra con zancos 
a su derecha. (Imagen: Science)
¿Qué creéis que ocurrió? Los investigadores comprobaron que las hormigas con zancos solían recorrer un 50% más de la distancia que había hasta el nido -15,30m de media- antes de entrar en el modo “búsqueda de hormiguero”. En cambio, aquéllas a las que se les había recortado las patas, recorrían únicamente la mitad del trayecto típico hasta el nido, 5,75 m. Por su parte, las hormigas que no habían sido modificadas, recorrían una distancia que se aproximaba bastante bien a la distancia que habían aprendido, 10,20 m.

Una vez hecha esta prueba, se devolvieron todas las hormigas a su nido, tanto las modificadas como las que no lo habían sido, y se les dejó que aprendieran de nuevo el camino a la fuente de comida. Unos días más tarde, se apartaron las hormigas modificadas otra vez y se les volvió a someter al mismo test. Los resultados fueron concluyentes: ahora que habían aprendido el camino con sus patas modificadas, no tenían dificultad en calcular correctamente la distancia a la que se encontraba el nido. Las hormigas con las patas recortadas buscaban el nido a una distancia de 10,25 m, mientras que las hormigas que andaban con zancos lo hacían a 10,55 m. Parece, por tanto, que la longitud de la zancada es el factor esencial, y que las hormigas poseen algún tipo de mecanismo biológico que les permite contar los pasos que dan hasta encontrar el alimento.

Ahora bien, ¿cómo lo consiguen? Los científicos sospechan que este sistema de recuento está integrado en su sistema propioceptivo, que es el encargado de informar al organismo de la orientación del cuerpo en el espacio y de la posición relativa de sus miembros. Sus receptores se encuentran en el interior de los músculos, tendones y articulaciones. Gracias a las sensaciones propiocépticas puedes, por ejemplo, moverte en plena oscuridad o con los ojos cerrados.